AÑOS DORADOS
Una fría mañana de agosto de 1966, en una casita humilde en medio del campo llegaba yo a la vida; sólo me recibió mi mamá con mi padre, en ese momento mamà dijo: “esta niña es el regalo más hermoso que Dios nos ha dado”.
Cuando empecé a dar mis primeros pasos mi vida se rodeó de los amigos del campo, y sin darme cuenta llegó el gran momento!!!!!!
Con apenas 5 años comenzaba a prepararme para dar el gran paso: ir a la escuela. Mamá preparó ese hermoso guardapolvo blanco, y la maleta un poco más grande que yo!.....fue ahí cuando dispusimos partir a la escuela del lugar. Como no la conocía, cuando la vi me pareció tan grande que me metí entr las faldas de mamá, sentí latir tan fuerte el corazón y una ganas de llorar que no pude controlar; en ese momento salió la señorita a recibirnos, mamá quedó atrás, lo único que quería era gritar: “mamita no me dejes!”, pero ella dio la vuelta y e fue a casa. Luego ya un poco más tranquila me di cuenta que la escuela no era tan grande, era yo muy chiquitita entonces.
Conocí a mis compañeros, con los cuales compartí 3 años y hermosos momentos de juego, el preferido era jugar a la escondida en medio de las viñas, terminábamos el día todos llenos de tierra; cuando llegaba a casa mamá algunos tirones de orejas daba y decía: “no lo vuelvas a hacer, porque te voy a dejar sin comer”, pero al otro día pasaba lo mismo. En esos 3 años fui muy feliz, la señorita muy dulcemente nos enseñaba a escribir, que por cierto no fue nada fácil para mí, ella me alentaba y decía: “a los niños zurdos siempre les cuesta un poco más, pero con tu esfuerzo lo lograrás”.
Al comenzar cuarto grado fue como empezar de nuevo, me trasladaron a un colegio de monjas....¡Oh Dios qué tristeza dejar atrás a mi querida escuelita de Furlotti!. Las ganas de llorar fueron las mismas que en aquel entonces, sólo que ahora no podía hacerlo porque ya era una niña más grande, no se estaba permitido llorar. En ese colegio todo era tan prolijo, nadie se movía, guardapolvos impecables, corbatas verdes, zapatos negros muy bien lustrados....Entonces llegó la seño con su hermoso guardapolvo blanco, era una rubia linda, ella nos dio la bienvenida a los chicos nuevos y así comenzó el año escolar. Que después de todo no fue tan trágico como yo había pensado. Lo que más me gustaba era salir en los actos, porque aquí venían muchos papás a vernos ¡hasta me animé a salir vestida de gaucho!, mi mamá dijo: “¡una nena de gaucho, no!”, yo le decía: “mamá si no hay varones, si no salgo así no voy a poder bailar”, ella agachó la cabeza y salió a conseguir la ropa de gaucho.
En este colegio estuve 2 años y luego volví a mi querida escuelita de Furlotti, ahí comencé sexto grado, sólo éramos 10 niños. Con mis buenas notas logré ser primera escolta, ¡que orgullo era yo para mi familia!, la nena escolta no era muy común para ellos, para mí sólo era algo más que pasaba en mi vida.
Al comenzar séptimo ya nos sentíamos tristes, porque teníamos que dejar nuestra querida escuela, trabajamos durante mucho tiempo para el acto de fin de año, tenía que ser el mejor, ya que sería nuestro último paso por la escuela, y así fue hubieron lágrimas de despedida, pensábamos que sería de nosotros, si nos volveríamos a ver..o todo quedaría allí en esa escuela o en el recuerdo de nuestros corazones por siempre.
1 comentario
Prof. Martín Elgueta -
¿Qué pasó durante el cursado de Práctica e Investigación Educativa II?... ¿Así se resume o sintetiza un cuatrimestre de trabajo?...
Es cierto que es difícil escribir... pero ello no disculpa un relato tan pobre.
Esto no significa que esté desaprobada esta producción, sino que lleva a la pregunta sobre el uso que realizaste del tiempo para su elaboración.